miércoles, 16 de marzo de 2016

Publicidad del Ayuntamiento de Barcelona ¿campaña de promoción nacional de Ada Colau?

Acaba de entrar en mi timeline de Twitter la publicidad (sí, promocionada vía pago) del Ayuntamiento de Barcelona. En concreto promociona la iniciativa "decidim.barcelona" y anima a "Decidim amb Ada Colau sobre el futur de la ciutat", mediante un encuentro digital para intercambiar ideas con la Alcaldesa. Iniciativas parecidas hay y han habido en otros ayuntamientos y comunidades autónomas.



Lo curioso es que esta publicidad me aparezca a mí, que vivo en Madrid, que en mi cuenta de Twitter indico que soy de Murcia y que los tuits que haya publicado y que traten sobre Barcelona serán bastantes pocos.

¿Por qué entonces, con la capacidad de segmentación que ofrece la publicidad de Twitter -sobre todo con criterio geográfico o de geolocalización-, me está apareciendo a mí este anuncio?

¿Se trata de un buen uso de los recursos públicos del Ayuntamiento de Barcelona?

¿Los recursos destinados a publicitar esta iniciativa se deben circunscribir a que participen los barceloneses o a que nos enteremos en toda España de lo que hace Ada Colau en todo España?

¿Se trata de un error?

¿O se trata de una campaña de imagen de Ada Colau a nivel nacional pagada con presupuesto municipal?

Captura del tuit promocionado en mi TL

viernes, 20 de marzo de 2015

Un gobierno sin ciencia ni conciencia


Decía Ramón y Cajal que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. El Nobel español falleció en 1934, hace más de 80 años. Desde entonces hasta hoy España ha cambiado mucho. Los avances y el nivel de desarrollo alcanzados en las últimas décadas han sido considerables en muchos aspectos. Los retrocesos en esta legislatura, incluidos los de política científica, también.
 
Nada más tomar posesión el actual gobierno hubo una decisión que pudo parecer solo simbólica pero que en realidad fue premonitoria: la eliminación del ministerio de Ciencia e Innovación. Desde ese momento nadie en el Consejo de Ministros ha estado preocupado de defender y mejorar el sistema de ciencia e innovación español.

Políticas anticiencia

El único ministro preocupado por la I+D+i ha sido Montoro, el responsable de Hacienda. 

Él sí se ha preocupado de recortar un 25% el presupuesto para I+D+i desde 2011, lo cual ha supuesto un retroceso de 15 años en inversión pública, alejándonos de la media europea rápidamente.

También se ha preocupado de imponer una tasa de reposición del 10% durante estos años, o lo que es lo mismo, de que solo 1 de cada 10 plazas que quedaban vacantes en el sistema de ciencia se hayan cubierto. Jubilan a los mayores y cierran la puerta a los jóvenes investigadores.

Montoro también decidió que había que castigar a las Comunidades Autónomas que incumplieran el déficit. Y qué mejor castigo que paralizar la financiación de los proyectos de investigación que se realizan en cada una de las autonomías incumplidoras. Todos sabemos que los grandes culpables del déficit son los científicos…

Y tanto se ha preocupado Montoro por la ciencia que incluso decidió poner a los investigadores a buscar facturas de hace hasta 10 años, gracias a la auditoría que puso en marcha. Directamente la auditoría ha costado un millón y medio de euros, pero también ha supuesto la pérdida de muchísimas horas que los investigadores dedicaron a justificar gastos que ya habían justificado en lugar de dedicarse a investigar. Y es que todos sabemos que, además de ser los culpables del déficit, el gran nido de corrupción de nuestro país se encuentra en el sistema de ciencia…

Esta legislatura no está siendo de indiferencia hacia la ciencia, que hubiera sido lo menos malo, han sido años de ataques directos y premeditados. No creen en ella y así lo han demostrado con sus hechos.

Políticas sin conciencia

Tras los recortes de financiación para la ciencia, tras los grandes números, se esconden realidades personales y colectivas, que afectan directamente a los científicos y al personal investigador pero también al resto de españoles.

Cada recorte supone proyectos de investigación paralizados, líneas de investigación cerradas en falso. Un desperdicio de la inversión hecha, de la que no se beneficiará la sociedad. 

Cada recorte supone investigadores que abandonan la ciencia para buscar un futuro en otro sector, una pérdida irreparable de capital humano, de conocimientos y de preparación, de la que no nos beneficiaremos.

Cada recorte supone científicos que se marchan fuera por no encontrar en España una oportunidad. Y me alegro por ellos, me alegro de que hayan podido encontrar fuera las oportunidades que no les da nuestro país. Pero me entristezco por todos nosotros, porque supone regalar parte de lo mejor que tenemos a otros países. Un autentico exilio el de tantos jóvenes formados que se marchan fuera.

Cada euro recortado en ciencia supone un recorte de futuro para España. Políticas sin conciencia contra la ciencia. Un despilfarro.

Ciencia e ideología

Habrá quien defienda que la ideología no tiene nada que ver con la ciencia o con la política científica. Solo recordar unas palabras del portavoz de innovación del PP en el Congreso: “la investigación tiene que dejar de ser contemplativa para ser competitiva”. Resumiendo, o la ciencia genera beneficio económico en el corto plazo o no vale para nada.

Este cortoplacismo supone una amenaza para la ciencia y para todos. La calidad de vida que disfrutamos en la actualidad está soportada en la ciencia, en descubrimientos científicos en la salud, las comunicaciones, el transporte, la energía… Pero todos estos descubrimientos que disfrutamos son sólo una pequeña parte visible y práctica de muchos descubrimientos previos, realizados décadas o siglos antes, que se aplicaron después. 

Una bandera de los socialistas

Puede que a día de hoy a España no le falte ya “la rueda de la ciencia”, aunque de seguir los actuales gobernantes quién sabe si dentro de poco las palabras de Cajal volverán a ser 100% válidas.

Las políticas públicas impulsadas por los gobiernos socialistas, dando prioridad y presencia al más alto nivel a la I+D+i, con la creación del ministerio, aprobando la ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en 2011, cambiando las becas por contratos y subiendo la inversión hasta máximos históricos, entre otros muchos hitos, supusieron grandes avances.

Todo esto fue suficiente, claro que no. El objetivo tiene que ser conseguir un sistema de ciencia y unas políticas de I+D+i que constituyan una auténtica rueda motora, potente, que tire de nuestro país hacía un futuro próspero basado en el conocimiento. Esa es nuestra apuesta, esta tiene que ser una de nuestras banderas. 

Un gobierno sin ciencia ni conciencia - Rafa  Oñate - JSE.org

Publicado en "Renovación" del mes de febrero de JSE.org 

miércoles, 11 de junio de 2014

Una entrada muy austera

austeridad.
(Del lat. austerĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de austero.

austero, ra.
(Del lat. austērus, y este del gr. αὐστηρός).
1. adj. Severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral.
2. adj. Sobrio, morigerado, sencillo, sin ninguna clase de alardes.

martes, 31 de diciembre de 2013

En 2014...


Antes de ayer subí caminando -y casi me cuesta la salud- junto a tres buenos amigos hasta una de esas montañas que tenemos cerca de nuestro pueblo. 
Espero que cada uno de vosotros tengáis un pueblo. 
Espero que cada uno de vosotros tengáis una montaña cerca de vuestro pueblo. 
Espero que cada uno de vosotros tengáis al menos un buen amigo con el que subir a una montaña que esté cerca de vuestro pueblo.

Si por el contrario no es así os invito a mi pueblo, Cehegín, y os prestamos una de nuestras montañas. Desde una de ellas tomé esta fotografía, que podéis ampliar y disfrutar. En ella se ve gran parte de la Región de Murcia, e incluso algunos picos ya en tierras granadinas.
Respecto al tema de los amigos, tengo la gran suerte de tener muchos, pero estos no se pueden prestar. Eso sí, quizás desde arriba de una montaña, con distancia, silencio y perspectiva, descubráis que tenéis muchos más de los que creéis.

Feliz 2014

lunes, 8 de julio de 2013

"No olvidemos", en la revista Renovación de JSE

La crisis de por sí está resultando desoladora, especialmente para la juventud, es lo que muchos jóvenes gritaban en las plazas allá por 2011. Pero, pasados dos años del inicio de aquellas protestas, sumemos el uso que se está haciendo de la crisis para justificar medidas que en realidad solo tienen una motivación ideológica. La situación indigna mucho más. Desde que el Partido Popular llegó al gobierno se han dedicado a preparar un cóctel letal, una mezcla venenosa para ponerlo todo más difícil a prácticamente toda la juventud, como si ya no fuera complicada la realidad con un 57,2% de los jóvenes en paro.

Comenzaron con la reforma laboral, para dar a elegir a los jóvenes entre el paro, el trabajo sin derechos laborales y con sueldos cada vez más bajos o el exilio económico, pocas opciones más da por mucho que la ministra de empleo repita una y otra vez que es una reforma para el empleo, como si los datos no mostraran lo contrario. El alto paro juvenil lo sufrimos desde hace años, no es algo nuevo, y ha obligado a muchos jóvenes a irse de España, pero ahora, por medidas del gobierno, son muchos más los que son invitados a marcharse. Es el caso de muchos jóvenes investigadores, formados y entregados, que ven como se cortan sus carreras y se paran sus proyectos, que se van y perdemos la inversión que la sociedad hizo en ellos. Y esto ocurre por decisión directa del gobierno, ya que por mucho que repitan que la I+D+i es fundamental para nuestro futuro no paran de recortar su presupuesto. Pero no tienen suficiente con marcarles el camino del exilio, también tienen que aguantar como desprestigian su labor, valga el caso del diputado popular que afirmaba hace unos días en el Congreso que “la investigación en nuestro país tiene que dejar de ser contemplativa para ser competitiva”, vergonzoso.

Y si las dificultades de emprender una vida laboral no son suficiente, también la toman con los que quieren iniciar o proseguir su formación: comenzaron subiendo las tasas universitarias y recortando en becas, como las Erasmus y las dedicadas a aprender inglés. Pero ahora pretenden dar un nuevo paso, un hachazo a la igualdad de oportunidades a través del decreto de becas que van a aprobar, dificultando el acceso a la universidad de las clases más humildes para así garantizar menos competencia a aquellos a los que la cuestión económica no les supone ninguna limitación.

Y claro, en la vida de un joven no todo es trabajar y estudiar, también está la salud, que por suerte es mejor que la de nuestros abuelos, y ahí llegó la genial idea de dejar sin tarjeta sanitaria a los jóvenes que no han cotizado, a no ser que acrediten que no tienen ingresos, que son pobres o dependientes de sus padres. Humillante sin más. ¿Y qué idea es esa de facilitar la emancipación de los jóvenes que trabajan pero menos cobran? También decidieron poner fin a la Renta Básica de Emancipación.

Muchas medidas, muchos retrocesos en muy poco tiempo. Parece que la mayoría ya no recordamos la demagogia que practicaron en la oposición, irresponsable oposición, que sin duda está siendo superada por su labor en el gobierno. El ritmo frenético en el que se generan las noticias, las malas noticias, acaba provocando que se olviden a los pocos días, y cuando no lo hace la propia acción del gobierno parece que nosotros mismo nos ocupamos de hacerlo con polémicas que poco aportan para solucionar los problemas reales de la gente.

Como personas con firmes valores de izquierdas aspiramos a cambiar nuestra sociedad para hacerla más justa, avanzando en la igualdad de oportunidades y con la ampliación de derechos, para hacerla más prospera y desarrollada de forma sostenible y equitativa. Vivimos tiempos complicados y no podemos dejar que las dificultades provoquen que el individualismo se adueñe de la sociedad, es lo que pretenden para tener más fácil implantar su modelo social. Creo en un partido, en unas juventudes, que tengan capacidad de sumar para conseguir sus objetivos, de aunar para ganarles, pues gobernar no es un fin en sí mismo pero sí es la vía para ponerlo en práctica. No perdamos esto nunca de vista, no dejemos de mirar a la gente, de darles soluciones y esperanzas, de plantear retos sociales para seguir siendo útiles los que más necesitan de la política, a nuestra gente, la que más está sufriendo.