jueves, 13 de junio de 2013

El pacto de no pactar

Lo reconozco, a veces me siento derrotado por toda la negatividad que nos rodea, que nos azota, en las conversaciones con los amigos, en los informativos, en las redes, en casi todos sitios, en la cruda realidad, por la impotencia. Y lo cierto es que no es para menos, son tantos los dramas personales que hay en este país por esta maldita situación que vivimos. "La situación", esa que [casi] todos analizamos, describimos, criticamos, odiamos y despreciamos, aunque lo más importante, o lo que debería serlo, sobre la puta situación, no es ella en sí misma, debería de ser qué narices se puede [podemos] hacer para solucionarla, para superarla. 

[Casi] Todos coincidimos en que el austericido impuesto por la Unión Europea -que la formamos todos los países, aunque unos manden más que otros y en la mayoría gobierne la derecha- nos está llevando a varios países, entre ellos a España, a un empeoramiento constante en lo económico y lo social. Por lo tanto, ¿no es lógico [intentar] pactar para ir, no como gobierno sino como país, como congreso, al seno de la UE a pedir otras políticas alternativas? Sí, es lógico, si se piensa en el país y no solo en el ombligo de uno mismo. 

Hoy se han alcanzado dos pactos: el PRIMERO entre PP y PSOE para ir a Europa a luchar para que Europa acelere el giro hacia políticas de estímulo al crecimiento. Se pide en el pacto políticas europeas para luchar contra el paro juvenil, para que las pymes reciban créditos a los que ahora no tienen acceso y que los programas europeos de inversiones sirvan para que los países que peor lo están pasando puedan recobrar el vuelo. En cambio, y visto como se han sucedido los acontecimientos y el contenido del texto propuesto, creo que también se ha suscrito un SEGUNDO pacto, el pacto de no pactar, por pura estrategia electoral-partidista de todos aquellos que no son del bipartidismo [pero que aspiran y desean serlo]. En fin, apremia más el interés de poder tuitear eso de "PSOE, PP, la misma mierda es" que asumir y mejorar unos puntos concretos, creo que beneficiosos para España y para muchos españoles. 

A los que creáis que gritando #FuckTheTroika esto se soluciona os animo a seguir haciéndolo, ojalá sea así, y sí, visto lo visto, a mí también me apetece un montón hacerlo. Pero, mientras tanto, entended que además de los que creéis que la mejor opción es enrocarse en posiciones maximalistas, haya otros que pensemos que intentar influir en las decisiones de las instituciones y de los gobiernos en pro de objetivos como los que hay en el [PRIMER] pacto sea un camino todavía a explorar. 

Y antes de terminar, una aclaración: a ninguno de vosotros os repugna más que a mí todas las políticas retrógradas y egoístas que la derecha más dura y más pura está poniendo en marcha en nuestro país usando la crisis como la coartada perfecta.

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