viernes, 20 de marzo de 2015

Un gobierno sin ciencia ni conciencia


Decía Ramón y Cajal que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. El Nobel español falleció en 1934, hace más de 80 años. Desde entonces hasta hoy España ha cambiado mucho. Los avances y el nivel de desarrollo alcanzados en las últimas décadas han sido considerables en muchos aspectos. Los retrocesos en esta legislatura, incluidos los de política científica, también.
 
Nada más tomar posesión el actual gobierno hubo una decisión que pudo parecer solo simbólica pero que en realidad fue premonitoria: la eliminación del ministerio de Ciencia e Innovación. Desde ese momento nadie en el Consejo de Ministros ha estado preocupado de defender y mejorar el sistema de ciencia e innovación español.

Políticas anticiencia

El único ministro preocupado por la I+D+i ha sido Montoro, el responsable de Hacienda. 

Él sí se ha preocupado de recortar un 25% el presupuesto para I+D+i desde 2011, lo cual ha supuesto un retroceso de 15 años en inversión pública, alejándonos de la media europea rápidamente.

También se ha preocupado de imponer una tasa de reposición del 10% durante estos años, o lo que es lo mismo, de que solo 1 de cada 10 plazas que quedaban vacantes en el sistema de ciencia se hayan cubierto. Jubilan a los mayores y cierran la puerta a los jóvenes investigadores.

Montoro también decidió que había que castigar a las Comunidades Autónomas que incumplieran el déficit. Y qué mejor castigo que paralizar la financiación de los proyectos de investigación que se realizan en cada una de las autonomías incumplidoras. Todos sabemos que los grandes culpables del déficit son los científicos…

Y tanto se ha preocupado Montoro por la ciencia que incluso decidió poner a los investigadores a buscar facturas de hace hasta 10 años, gracias a la auditoría que puso en marcha. Directamente la auditoría ha costado un millón y medio de euros, pero también ha supuesto la pérdida de muchísimas horas que los investigadores dedicaron a justificar gastos que ya habían justificado en lugar de dedicarse a investigar. Y es que todos sabemos que, además de ser los culpables del déficit, el gran nido de corrupción de nuestro país se encuentra en el sistema de ciencia…

Esta legislatura no está siendo de indiferencia hacia la ciencia, que hubiera sido lo menos malo, han sido años de ataques directos y premeditados. No creen en ella y así lo han demostrado con sus hechos.

Políticas sin conciencia

Tras los recortes de financiación para la ciencia, tras los grandes números, se esconden realidades personales y colectivas, que afectan directamente a los científicos y al personal investigador pero también al resto de españoles.

Cada recorte supone proyectos de investigación paralizados, líneas de investigación cerradas en falso. Un desperdicio de la inversión hecha, de la que no se beneficiará la sociedad. 

Cada recorte supone investigadores que abandonan la ciencia para buscar un futuro en otro sector, una pérdida irreparable de capital humano, de conocimientos y de preparación, de la que no nos beneficiaremos.

Cada recorte supone científicos que se marchan fuera por no encontrar en España una oportunidad. Y me alegro por ellos, me alegro de que hayan podido encontrar fuera las oportunidades que no les da nuestro país. Pero me entristezco por todos nosotros, porque supone regalar parte de lo mejor que tenemos a otros países. Un autentico exilio el de tantos jóvenes formados que se marchan fuera.

Cada euro recortado en ciencia supone un recorte de futuro para España. Políticas sin conciencia contra la ciencia. Un despilfarro.

Ciencia e ideología

Habrá quien defienda que la ideología no tiene nada que ver con la ciencia o con la política científica. Solo recordar unas palabras del portavoz de innovación del PP en el Congreso: “la investigación tiene que dejar de ser contemplativa para ser competitiva”. Resumiendo, o la ciencia genera beneficio económico en el corto plazo o no vale para nada.

Este cortoplacismo supone una amenaza para la ciencia y para todos. La calidad de vida que disfrutamos en la actualidad está soportada en la ciencia, en descubrimientos científicos en la salud, las comunicaciones, el transporte, la energía… Pero todos estos descubrimientos que disfrutamos son sólo una pequeña parte visible y práctica de muchos descubrimientos previos, realizados décadas o siglos antes, que se aplicaron después. 

Una bandera de los socialistas

Puede que a día de hoy a España no le falte ya “la rueda de la ciencia”, aunque de seguir los actuales gobernantes quién sabe si dentro de poco las palabras de Cajal volverán a ser 100% válidas.

Las políticas públicas impulsadas por los gobiernos socialistas, dando prioridad y presencia al más alto nivel a la I+D+i, con la creación del ministerio, aprobando la ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en 2011, cambiando las becas por contratos y subiendo la inversión hasta máximos históricos, entre otros muchos hitos, supusieron grandes avances.

Todo esto fue suficiente, claro que no. El objetivo tiene que ser conseguir un sistema de ciencia y unas políticas de I+D+i que constituyan una auténtica rueda motora, potente, que tire de nuestro país hacía un futuro próspero basado en el conocimiento. Esa es nuestra apuesta, esta tiene que ser una de nuestras banderas. 

Un gobierno sin ciencia ni conciencia - Rafa  Oñate - JSE.org

Publicado en "Renovación" del mes de febrero de JSE.org 

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